La nuda propiedad conquista a socimis y fondos pero solo a 1.500 propietarios al año

Lunes, 22 Julio, 2019
Vender la vivienda pero seguir residiendo en ella puede ser una opción a la falta de liquidez en la tercera edad.

Vender su casa y seguir viviendo en ella hasta el final de sus días es una práctica muy poco conocida por el gran público en España, pero que sin embargo está ya asentada en países como Francia e Italia o Estados Unidos. A ella suelen recurrir propietarios de avanzada edad sin descendencia directa que no disponen de la suficiente liquidez o que quieren pasar sus últimos años de vejez sin apuros económicos y poder sufragarse cuidados para los que no alcanza su pensión. Y aún siendo todavía muy residual, desde el sector auguran que, ante envejecimiento de la población y la difícil sostenibilidad de las pensiones, irá al alza.

La tercera edad en España dispone de muy poco ahorro líquido y de mucho patrimonio inmobiliario (cerca del 80% de su riqueza) que podría ser utilizado para generar rentas. Nueve de cada diez mayores de 65 años son propietarios de una vivienda, pero más de la mitad (52%) recibe una pensión inferior a los 900 euros al mes y uno de cada diez, menor a los 500 euros. Una situación que se agrava en el caso de las pensiones de viudedad, percibidas en su mayoría por mujeres, ya que el 80% ingresa menos del salario mínimo, y un tercio vive con menos de 500 euros mensuales.

La compraventa en nuda propiedad, como se conoce esta práctica en términos jurídicos, permite al vendedor mantener el usufructo de su casa hasta fallecer, a cambio ya sea de un pago único, de una renta vitalicia (para no gastárselo todo de golpe) o de una fórmula mixta entre ambas, al tiempo que se libra de pagar parte de los gastos de la casa, como el IBI o las derramas extraordinarias, que pasan a cargo del comprador. Eso sí, la vivienda se venderá por un precio entre un 25% y un 50% por debajo al de mercado, ya que quien la adquiere no podrá hacer uso de ella hasta pasados entre 10 y 15 años, apuntan los expertos.

Fuente: Cinco Días 22/07/2019

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